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Ahora que sabes dónde reside el origen de la procrastinación, cuáles son las razones y cómo usar la motivación para vencerla, ya solo te falta establecer unas estrategias para afrontarla con éxito.

De entrada te diré que no es fácil. Hay personas que se pasan su vida posponiendo las tareas importantes mientras pierden el tiempo con los pasatiempos y obligaciones más variopintos (ordenar la mesa, leer el correo, levantarse a por un café, buscar una emisora de radio para amenizar su trabajo con música o volver a planificar las tareas.)

Conócete y analízate a ti mismo (si aún no lo has hecho) y descubrirás hábitos y pautas de comportamiento escondidas que están detrás de tu manera de posponer tus tareas.
Cuando las descubras, habrás dado un paso importante en tu luchas contra la procrastinación. Puede que hasta te hagan gracia (algunas de ellas). A partir de ese momento debes elegir tu propia estrategia.

Unas veces bastará con quitar de nuestro entorno de trabajo aquellas distracciones que nos hacen perder el foco; en otros casos la solución puede exigir cambios más radicales (cambiar de trabajo o de carrera si te das cuenta de que no vas por el camino adecuado en tu vida.)

Estas son las 12 maneras de combatir la procrastinación:

divide
Divide tus grandes proyectos en pequeñas tareas.

La idea es dividir una gran tarea en otras más pequeñas que podamos abordar en 30-40 minutos cada una de ellas y enfócate en una sola cada vez. Esto te permite disfrutar de una sensación de control y evita que te veas desbordado y agobiado (Recuerda lo que hace Rex cuando se siente cansado o agobiado).

metas
Establece tus metas por escrito.

Requisitos:
Creer que las puedes conseguir.
Ser lo suficientemente elevadas para que te motiven.
Estar en consonancia con tus grandes sueños y objetivos vitales.
Específicas (algo concreto)
Medibles (saber cuantificar lo que quieres conseguir)
Limitadas por plazos (saber en cuánto tiempo lo quieres lograr).
Cada día que te incorpores a tu puesto de trabajo debes tener claro qué tareas son las que tienes que abordar ese día.

distracciones
Limita todo lo que te distraiga en tu entorno de trabajo.

Es difícil manejar las distracciones de un entorno de trabajo hiperconectado como en el que la mayoría de las personas se desenvuelven: email, redes sociales, blogs, diarios, música…
Una buena táctica es anotar todo lo que te distrae y comprobar la cantidad de tiempo que pierdes en una jornada de trabajo. Tomar conciencia de todas estas distracciones puede ser un primer paso decisivo.

presion-social
Usa la presión social a tu favor.

Haz que otros sepan lo que te propones hacer. Si comunicas a otras personas que quieres terminar un determinado trabajo o tarea para una fecha concreta, te verás obligado a terminarlo porque no desearás que otros piensen que no cumples lo que dices o que no te comprometes.

empezar
Rompe la primera barrera.

La primera barrera es la que nos impide ponernos manos a la obra. Es como cuando estás en la playa y te quieres meter en el agua, cuantas más vueltas le dés más tiempo vas a perder (al final el agua está igual de fría).
Forzar el comienzo de la tarea terminará por jugar a tu favor (la resistencia al cambio juega a nuestro favor una vez que hayamos empezado a hacer alguna tarea).

emocion
Haz que la emoción sea tu aliada.

Lo puedes usar de dos formas.
Piensa en lo mal que lo pasarás si no terminas una tarea, trata de visualizar todas las consecuencias negativas que traerá consigo no terminar algo a tiempo.
Haz lo mismo en sentido positivo. Piensa en el gran éxito que te espera si terminas las tareas que estás haciendo en este momento.

Por más que racionalicemos las cosas, nunca surtirán el mismo efecto que si las asociamos a fuertes emociones.

pasion
Descubre a manera de apasionarte  con lo que haces.

A veces exige una cierta dosis de imaginación. Como vimos, la procrastinación desaparece cuando la motivación es muy alta.

premiar
Premia tus logros.

Está demostrado que trabajamos más a gusto cuando sabemos que tendremos un premio al finalizar la tarea. Los premios pueden ser pequeños descansos (ver la técnica Pomodoro) intercalados entre cada periodo de trabajo en los que puedes aprovechar para escuchar música relajante o hacer cualquier otra cosa que no guarde relación con el trabajo.

disfrutar
Disfruta con lo que haces.

Hay muchas maneras de abordar una misma tarea. Debes elegir los procedimientos que más te permitan disfrutar con lo que haces (Estudiarte un tema te puede resultar aburrido. Prueba a hacerte un mapa mental con las principales ideas y antes de que te quieras dar cuenta ya lo tienes dominado).

imperfeccion
Acepta la imperfección.

Muchas personas posponen las tareas porque creen que necesitan estar muy preparadas para poder hacerlas perfectas. Pasan mucho tiempo buscando una estrategia para que su trabajo sea perfecto y muy poco tiempo haciéndo algo concreto.

visualizar
Visualiza los resultados.

Si haces que tu en tu mente se proyecte una imagen con el proyecto terminado, será mucho más fácil que lo consigas que si estás analizando las posibles complicaciones y fallos posibles (que te harán sentir miedo).

energia
Ten en cuenta tu nivel de energía
Encaja las tareas más complicadas en los momentos del día en los que rindes más. Para unas personas será justo después de desayunar, otras lo harán mejor a media mañana. Se trata de evitar que el cansancio te impida encarar con garantías una tarea y te veas obligado a procrastinar.

 

Fuente: muyfacilmente.com

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